RELATOS

.5 septiembre 2011:

Cabalgando por el monte se encontraron dos señores
, miraronse fijamente,
aun siendo los dos barones.

La mirada penetrante,
no pudieron evitar,
 no dejaron de mirarse,
hasta parar de cruzar.

El hombre uno, era de monte,
 el hombre dos, de ciudad.
 Dos almas muy diferentes
pero gran afinidad.

Cosa extraña parecía
 ¿Cómo dos hombres de tal casta y buen semblante se habían podido mirar?

Los caballos corrían,
los hombres se alejaban,
 pero dentro de su cabeza
los pensamientos volaban.

Ambos lo sabían,
ambos lo sentían.
 Esa mirada no era un desafío de barones,
esa mirada hacia latir sus corazones,

esa mirada era de amor, de un amor prohibido entre barón y barón.